Poesía contra el apocalipsis

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Poesía contra el apocalipsis

Llevo dos meses sin publicar un artículo en esta newsletter. Y no ha sido por falta de tiempo o de motivación, sino por una reorganización de prioridades (aquí dejo esta frase para que quien quiera la pueda usar como excusa a la procrastinación)

Durante las vacaciones de primavera hice una escapada con amigos a Rumanía, un viaje que hicimos para divertirnos pero también para inspirarnos en los proyectos que hacemos en Droids&Druids (mi nueva obsesión son los palacios, por cierto) y estuvimos hablando de lo odioso del término "generación de contenido". Un término que implica la neutralización del proceso artístico y su transformación en un autómata vacío. La lucha constante por ganar visibilidad, sobre todo cuando tu trabajo depende de ello, en las redes sociales a base de ocupar espacio y de contentar al algoritmo en un tira y afloja infinito es cada vez más agotadora.

Justo hoy me he encontrado con este bluit (creo que ahora se dice así) del artista RJ Palmer:

Its not a hot take but man the way the word "content" is used these days. A vile bit of late stage capitalist propaganda, lumping all forms of human creativity and expression into a single wastebin teaching the public to treat all art as disposable.

https://bsky.app/profile/rj-palmer.com/post/3mjsos35fxc26

No lo digo como opinión polémica pero vaya tela cómo usamos la palabra "contenido" a día de hoy. Una vil propaganda del capitalismo tardío, que aglutina todas las formas de creatividad y expresión humanas en el mismo saco enseñando al público a tratar todo arte como desechable.

Además de la reorganización de prioridades (esto era en serio), me resulta tremendamente difícil escribir en medio de toda la desesperanza en la que se encuentra el mundo. Porque hasta los hitos más asombrosos de la humanidad, como la exploración espacial, no se pueden celebrar sin mirar los intereses capitalistas y destructivos que hay detrás. En toda esta vorágine llegó a mis manos, a raíz de un taller de Poesía Utópica en Libros Traperos, un taller fantástico que dio Inma Miralles, el libro "La fiesta del fin del mundo", de Natalia Castro Picón.

Se trata de un ensayo difícil de resumir, pero que habla sobre todo del apocalipsis cultural de los últimos años, pero también de crisis urbanísticas, gentrificación, ciudades como espacios productivos, consumo zombie, tsunamis y otras catástrofes. En el último párrafo del libro (no estrictamente, después vienen los agradecimientos y la bibliografía) encontramos lo siguiente:

"Quizás no sean estos tiempos acordes a ninguna lúdica efervescencia creativa, como tampoco deban serlo de euforia escapista [...] Si ya no se trata de soñar el apocalipsis, sino de experimentarlo como un estado de emergencia permanente, cómo impulsar el pesimismo organizado al tiempo que se recuperan la energía social y su alegría de vivir, un eterno hacerse y deshacerse. Una alegría que, si no es más poderosa que el miedo, al menos sí más propicia a la hora de inspirarle estrategias originales al instinto de supervivencia. [...] ¿cómo hacer de cada una de sus múltiples versiones del fin del mundo una nueva ocasión, aquí y ahora, para despertar el deseo colectivo de transformación y que este no quede a merced de las mismas fuerzas que le han dado lugar?"

Desde "Utopía no es una isla", de Layla Martínez, hasta "El arte de imaginar", de Berta del Río, hemos ido encontrado obras que nos asoman, desde distintos puntos de vista, a las perspectivas más esperanzadoras donde lo más radical es imaginar otros escenarios posibles. Si bien hay muchas ideas similares en ambos, en este último me gustó especialmente el concepto de recopilar hechos donde lo que se creía entonces posible, se ha conseguido. Es muy difícil creer que como individuo o colectivo minoritario se puede lograr aquello que parece fuera de nuestro alcance. El libro cita la siguiente frase:

"Todos los intentos audaces de llevar a cabo un cambio profundo en las condiciones existentes, todas las nobles concepciones de unas posibilidades nuevas para la especie humana, han sido tachados de utópicos"
—Emma Goldman

Por esto, reduciéndolo a lo más pequeño de un post muy breve en una newsletter de minúscula audiencia, y en respuesta al primer post que escribí sobre por qué escribir en la era del Internet muerto, me gusta participar en la existencia de pequeños oasis utópicos (que en realidad, son la mayoría) como este, donde no hay ni prisa ni deadlines ni benchmarks. Así que vuelvo para atrás al punto donde decía que estuve en un taller de Poesía Utópica, en el que Inma (que por cierto, ha sacado un libro chulísimo) nos propuso el reto de escribir un poema que estuviese escrito en el futuro como si el futuro fuera presente. De este modo, no se escribe una utopía que al verse desde el presente actual resulta irrealizable, sino desde el propio presente de la utopía, donde sí es alcanzable porque ya existe.

Así que procedo a compartir (no sin que me dé muchísima vergüenza) los dos poemas que surgieron de ese taller:


  1. Sangre, carne, leche, piel
Sangre, carne, leche, piel

baja roja, jugosa
por su boca,
la sangre
de la carne
poco hecha
de la fresa
de invierno

no mata más que el hambre
cuando caza
higos tiernos

solo ha bebido la leche
de sus madres
del coco
de la almendra

solo viste la piel
del melocotón
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Sangre carne leche piel
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  1. Futuro compuesto
Futuro compuesto

Julia se alistó voluntaria
a reconstruir
un rascacielos

Fadia volvió de Marte
la misión fue
un éxito

Ester presidió la asamblea
durante todo el mes
de enero

Aurora descansó después
de apagar
un incendio

Salma se entregó al arte
así previno
el deshielo

Martina cambió de oficio
quería cuidar
el huerto

Rosa y Pepa intercambiaron órganos
un beso
y un te quiero
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Futuro compuesto
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No es el primer taller de poesía al que he ido estos meses. También participé en un micro abierto y casi me da un infarto. Sigo escribiendo poesía (y otras cositas), aunque no todo vea la luz. Hay una relación entre "creación de contenido" y "utilidad" que hace que el hecho de compartir quede ofuscado por la obligación autoimpuesta de "hacer algo útil". Así que me voy a permitir volver a citar el ensayo de Nuccio Ordine, "La utilidad de lo inútil", donde este cita a Ovidio, para destacar que no hay ninguna pretensión de utilidad en nada de lo que aquí está escrito:

"Por más que te esmeres en encontrar qué puedo hacer, no habrá nada más útil que estas artes, que no tienen ninguna utilidad"
—Ovidio

Bibliografía