Penrose, Palladio y Piranesi
Hace un par de sábados fui a la biblioteca. Estoy escribiendo una historia corta, y fui en busca de inspiración e información. No me gusta hablar de proyectos en los que estoy trabajando por si no se acaban materializando, pero a veces ese fake it until you make it no viene mal para darle un empujón. Es una manera de empezar a crear una realidad que todavía no existe: hablando de ella.

El año pasado me obsesioné con Piranesi, de Susanna Clarke, libro que ya he prestado en varias ocasiones y que ha vuelto a mi estantería, y en el que pienso, por lo menos, una vez por semana. Mi imperio romano. El título es una referencia al arquitecto del siglo XVIII Giovanni Battista Piranesi, el arquitecto de las prisiones infinitas.
Siempre me han gustado los puzzles y, en consecuencia, los laberintos. Tanto por su estética como por lo que significan: un secreto, un reto o una trampa. Una de las primeras entradas de esta newsletter fue, precisamente, Un jardín infinito, donde hablé de uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos: Manifold Garden. William Chyr, el diseñador del juego, crea una arquitectura imposible haciendo uso de un patrón arquitectónico donde moverse implica aceptar la direccionalidad de una gravedad cambiante.
Este espacio onírico donde el mundo está modelado siguiendo unas reglas distintas a nuestra física también lo explora Inception (Christopher Nolan, 2010) cuando juega con las posibilidades de la mente dentro de un sueño. La figura del arquitecto o arquitecta del sueño, necesaria para la operación, modela el escenario del sueño. En la película, es necesario crear laberintos en los sueños para evitar que las proyecciones del soñador, es decir, las personas proyectadas en los sueños de la persona que está soñando (no del arquitecto), interfieran en el propio sueño. Es decir, que sigan siendo NPCs y se comporten como tal. Para esto, uno de los personajes crea la famosa escalera de Penrose, una escalera infinita ideada por el matemático Roger Penrose.

Esta escalera es, en realidad, una ilusión óptica que atraviesa la razón y engaña a la mente para crear esta sensación de escalera que siempre sube, o siempre baja. Altera la percepción de la realidad. Del mismo modo que sucede en Matrix o en muchos de los episodios de Black Mirror. Sin embargo, el recurso de que sea la mente la causante única de las posibilidades infinitas ya está muy explotado. En Black Mirror, sin ir más lejos, tienen más de cinco episodios donde el novum está relacionado con la manipulación de la razón para alterar la realidad o para crear realidades alternativas o imaginadas.
La realidad en sí misma es cambiante y plantea posibilidades infinitas, así que quizá podríamos romper las cadenas de que todo lo imposible suceda a través de la manipulación mental u onírica y observarlo desde la perspectiva de que nuestra propia realidad puede estar limitada y, por lo tanto, otras realidades son posibles, solo que aún no las conocemos.
Volviendo a la realidad de la biblioteca, saqué un total de cinco libros, entre los que estaba Breve historia de la paradoja (Roy Sorensen). En la sección de “atemporalidad y eternidad”, habla de cómo Peter Beckmann explica que las propias matemáticas, con toda su exactitud, carecen de atemporalidad y eternidad. Pone de ejemplo cómo al principio creíamos que el número pi era racional, hasta que se dieron cuenta de su irracionalidad. Podemos usar esto en la narrativa para explorar las realidades no conocidas, y que esto no dependa únicamente de la creación de nuestra ilusión. Sobre todo porque la ilusión no deja de ser eso: una ilusión.
Los sueños no se materializan, pero sí lo pueden hacer las realidades alternativas. Al fin y al cabo, una paradoja también es, según su primera definición, como encontramos en el libro de Sorensen, “una opinión mantenida en contra de la opinión admitida, como cuando se afirma que la tierra gira y los cielos permanecen quietos”
Hay dos principios que no puedo hacer compatibles, a pesar de que tampoco esté en mi poder renunciar a ninguno de ellos: “todas nuestras percepciones distintas son existencias distintas, y la mente no percibe jamás conexión real entre existencias distintas”
Hume
Con esto sobre la mesa, yo lo que quería era buscar información sobre elementos arquitectónicos porque el escenario de lo que estoy escribiendo es un palacio. Y yo sé muy poco de elementos arquitectónicos, y menos de palacios, si juntamos lo que recuerdo del instituto con lo que he ido recabando en visitas turísticas guiadas a edificios y monumentos. Como es una obra muy corta y tampoco quiero que nadie se aburra (empezando por mí misma): he ido a lo fácil y he sacado los libros más didácticos y sencillos que he considerado útiles. No me fue fácil encontrarlos, porque las propias estanterías de la Biblioteca Regional se convirtieron en un laberinto donde muchos libros de otras materias nada relacionadas me hacían ojitos (al final saqué uno de ellos, pero eso lo cuento al final).
Estas son mis recomendaciones de libros didácticos de arquitectura for dummies:
- Cómo leer edificios: Un curso rápido sobre los estilos arquitectónicos, de Carol Davison Cragoe
- Lo mejor: Un repaso de todos los elementos arquitectónicos por estilo y por época, muy bien clasificado y con unas ilustraciones detalladas y muy fáciles de visualizar.
- Hubiera preferido: que fuera un poquito más grande, ya que me gustaría ver las ilustraciones en mayor tamaño.
- Descubrimiento favorito: Que las bóvedas tienen nervios y el patrón Guilloche.
- Pequeño diccionario visual de términos arquitectónicos, de Adoración Morales Gómez y José María Martínez Murillo
- Lo mejor: Es un diccionario en toda regla, súper útil y con meta referencias entre los elementos. También es pequeño como el anterior, pero considero que el tamaño es el adecuado. La clasificación de los capiteles es fantástica.
- Hubiera preferido: Haberlo descubierto antes, la verdad. Creo que me voy a comprar mi propio ejemplar.
- Descubrimiento favorito: los tipos de almohadillado y el artesonado.
- El lenguaje clásico de la arquitectura, John summerson
- Lo mejor: Que menciona las cárceles de Piranesi y el glosario de arquitectos.
- Hubiera preferido: Más referencias femeninas, leer la historia siempre es muy triste.
- Descubrimiento favorito: Andrea Palladio y la reconstrucción y renovación de lo que ya existe.



Con estos recursos, he seguido modelando la historia, a la que todavía le queda tiempo para tener sentido. Pero lo que más importa de este proceso ha sido el paseo que di a la biblioteca, el tiempo que invertí en buscar entre los libros, y el tiempo que estuve allí haciendo una lista para decidir cuáles me llevaba a casa (fui andando, llovía y no quería volver muy cargada).
Podía haber accedido a esta información sin salir de casa, encadenando hiperlinks de wikipedia, esos nervios de la bóveda de internet que crean su propia prisión infinita. Cuanto más te adentras en el túnel de los hiperlinks, más fácil es olvidar el objetivo original. Me apetecía construir los cimientos a partir de lo tangible y, para eso, es necesario cambiar de ubicación. La información inmediata va a seguir siendo inmediata, pero la biblioteca solo abre en un horario específico, y no me puedo quedar los libros para siempre. Esto hace que mi percepción de los mismos cambie: los necesito antes de que me caduque la fecha de devolución, que no quiero que me penalicen.
Me lo estoy pasando pipa, la verdad, que es el objetivo definitivo de construir historias. No quiero la respuesta rápida, quiero disfrutar del proceso. Además, si continuamos con la conceptualización de lo imaginario y lo real, de lo racional y lo irracional, la respuesta fácil y rápida construiría una realidad que consideraría inverosímil, por no haber llegado a ella a través de una búsqueda concienzuda y el uso de la razón.
El quinto libro que saqué de la biblioteca, que no está directamente relacionado con esta historia pero sí un poco con aquello que me inspira, es Arte Abstracto, de Stephanie Straine. Es una recopilación de artistas abstractos de los siglos XX y XXI. Digo que sí está relacionado porque el libro dice lo siguiente: “El arte abstracto no se opone a la realidad; de hecho, enriquece nuestra comprensión del mundo”. Encontramos desde figuras conocidas como Klimt, Kandinsky o Mondrian, hasta, al contrario que los otros libros de la lista, a muchas referencias de mujeres artistas. Entre ellas, Carmen Herrera, Bridget Riley, Ruth Asawa, Nasreen Mohamedi, Dora Maurer o Tomma Abts.
Se suele usar el término abstracto para referirse a mis pinturas. No las considero abstractas, ya que parto de un lugar poco definido y nebuloso para llegar a una imagen muy específica y concreta. Construyo una imagen a partir de la nada y trato de definirla con mucha claridad para que sea legible. Al mismo tiempo, quiero que sea lo más abierta posible.
Tomma Abts


Esta explicación encaja perfectamente con el proceso creativo de escritura de esta breve historia. Ahora mismo es una idea poco definida que va tomando forma y con la que quiero llegar a un lugar muy concreto: a un palacio que es un laberinto, donde una arquitecta y una detective tienen que resolver un misterio, pero donde todo lo que sucede, aunque parece surrealista, es real.