Un amor geométrico
Desde que empecé a trastear con el arte procedural, una de las cosas que siempre había estado en mi lista de tareas pendientes era crear una historia escribiendo únicamente código. Quería enfrentarme al reto de intentar expresar de manera breve, utilizando pictogramas, una historia sencilla con su inicio, nudo y desenlace.
Era algo que tenía que suceder de manera inevitable: en esta newsletter se me ve el plumero desde hace mucho tiempo, porque ya he hablado de colores, de arte procedural y de mi amor por el videojuego Manifold Garden. Tarde o temprano tenía que salir una narrativa sostenida por la geometría euclidiana.
Y ese día, por fin, ha llegado.
Don't know much trigonometry
Don't know much about algebra
Don't know what a slide rule is for
But I do know one and one is two
And if this one could be with you
What a wonderful world this would be
— “What A Wonderful World”, Sam Cook
Estos días he ido elaborando poco a poco este cuento en 2D titulado "la historia de amor del círculo y el triángulo". El origen de la primera viñeta surgió hace ya un par de años, cuando se me ocurrió representar la soledad utilizando arte procedural: quería representar la sensación de estar rodeada de gente y, aun así, sentir una enorme soledad en el pecho. En aquel momento, todo lo que dibujé fueron círculos, no sabía hacer otra cosa. Esta historia de amor es la transformación de esa idea original en cuento: ¿cómo representar a dos personas que se sienten solas, que de pronto se encuentran y se dan cuenta de que están hechas la una para la otra, con arte procedural? Sí, el cliché del amor romántico, tan lleno de aristas, tan obtuso.
Dejando los clichés a un lado (♫ ahora hablo contigo en diminutivo, con nombres de pastel ♫), me ha dado unos cuantos dolores de cabeza hacer esta pequeña obra, porque cuando empecé no tenía muy claro qué quería representar más allá de ese primer concepto de dos figuras geométricas que se enamoran.
Fue a raíz de querer dibujar en algún momento un corazón (o algo que se le pareciera) cuando me vino la idea de que estas figuras fueran un círculo y un triángulo: si las partía por la mitad, podía construir una representación plana de un corazón. Es lo que aparece en la última viñeta.
El código, por supuesto, es guarrísimo. Y he decidido (al menos por el momento) no refactorizarlo. Quiero, a propósito, que esté un poco desordenado, que haya líneas totalmente innecesarias, que haya código repetido, documentado. Es la traza de ese proceso de prueba y error, de intentar mil y una combinaciones, de probar distintas paletas de colores, de jugar con los tamaños, de querer adaptarlo a la idea inicial pero también dejarme llevar según iba evolucionando en mi cabeza y sobre el canvas. Y, por supuesto, como obra con propósito artístico, está escrita a mano y a conciencia, no utiliza IA generativa. No tendría ningún sentido, ni diversión, ni gracia haberlo hecho.
El proyecto es libre y está publicado en mi cuenta de GitHub.

También he subido el PDF que se puede descargar e imprimir












(Feliz San Valentín, o no)