Canción de hielo y fuego

Canción de hielo y fuego
Curvas azul oscuro sobre fondo de gradientes naranjas, p5.js, arte procedural - Elena Torró, 2025

El sábado tuve que conducir durante una hora, justo en la franja de las nueve a las diez de la mañana. Como iba con un poquito de prisa, no había preparado ningún podcast para escuchar por el camino, tampoco me apetecía conducir escuchando un audiolibro porque tenía otras cosas en la cabeza, lo que me apetecía era escuchar música. Lo que pasa es que hace un par de meses dejé de pagar Spotify y lo desinstalé de mi móvil debido a que había aceptado anuncios que publicitaban ofertas de reclutamiento para el ICE.

El caso es que no sabía qué escuchar, no podía ponerme a buscar nada en ese momento, y recordé que los coches tienen radio. Un poco "Lo viejo funciona, Juan". Tras un rato de zapping puse por absoluta casualidad Radio 3, que en ese mismo momento, en la franja de las nueve a las diez de los sábados por la mañana, emite un programa que se llama “El gran quilombo”, especializado en música y cultura latinoamericana, conducido por la periodista Consol Sáenz.

El programa había comenzado hacía unos minutos, así que no había tenido oportunidad de saber de qué iba, por lo que me apunté mentalmente que tendría que buscarlo después. El título de este episodio era “Chinga la migra”, y en él se hace un recorrido a través de una lista de canciones anti-ICE que han surgido como protesta y altavoz a la situación actual de Estados Unidos. Que jodan al ICE.

Podéis escuchar aquí el episodio completo. La música como símbolo de resistencia sigue transcendiendo a lo largo de los siglos y es necesario darle el altavoz que merece. Así fue cómo nació el Jazz. Así es cómo las palabras y los mensajes traspasan todos los géneros musicales, desde la música urbana que surge de grupos más minoritarios hasta que gana relevancia y consigue llegar al mainstream.

Algunas de las canciones que se mencionan son "Ice el Hielo", de La Santa Cecilia, un grupo mexicanoestadounidense, y su letra es breve pero potente:

Eva pasando el trapo sobre la mesa, ahí está
Cuidando que todo brille como una perla
Cuando llegue la patrona que no se vuelva a quejar
No sea cosa que la acuse de ilegal
José atiende los jardines
Parecen de Disneyland
Maneja una troca vieja sin la licencia.
No importa si fue taxista allá en su tierra natal
Eso no cuenta para el tío Sam
—"Ice el Hielo", La Santa Cecilia

Bruce Springsteen también se ha manifestado con su canción “Streets of Minneapolis”, donde además no se corta en nombrar a Trump ni al ICE directamente. Tom Morello (Rage Against the Machine) ha creado una lista de reproducción titulada "Fuck ICE", además de estar organizando un concierto solidario. 

Yo me pregunto
¿quién es el inmigrante?
si mis abuelos fueron del sur al norte
de oeste al Levante
dime de paso
¿dónde está el vigilante?
para tirar por el otro camino
y seguir adelante
—"Extranjero", Isseo & Dodosound

Como comentan el episodio, incluso el cantante de country Zach Bryan hace una mención (si bien, mucho más leve y más sutil) en su canción "Bad News", donde lo relevante es que precisamente el género country está considerado un género mayoritariamente blanco (a pesar de que hay country negro más allá de Beyoncé), razón por la cuál ha tenido bastante repercusión.

Rock, country, trap, jazz, cumbia, bolero: todos los géneros pueden ser símbolos de protesta política, de lucha, de denuncia y de resistencia. La rapera Snow tha Product tiene una canción divertida y a la vez crítica llamada Sábado, que habla de destapar a un miembro de la familia que ha votado a Trump en medio de una fiesta familiar. Isseo & Dodosound cantan “Extranjero” con su reggae característico.

El primo traumado con ser americano
Cara de paisa
Y le fue a Trump
Ahí va el fool que dice la n word
Pinche no sabo, vato mamón
—"Sábado", Snow Tha Product

Y Bad Bunny llega al mainstream del reggaeton con “Lo que le pasó a Hawaii” denunciando el colonialismo y la gentrificación por parte de los estadounidenses. Además, junto otros artistas como Billie Eilish, Bad Bunny se pronunció públicamente durante la gala de los Grammy, con un discurso, por otro lado, muy hopepunk, llamando al amor como acto de resistencia.

Quieren quitarme el río y también la playa
Quieren al barrio mío y que tus hijos se vayan
No, no suelte' la bandera ni olvide' el lelolai
Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawáii
—"Lo que le pasó a Hawáii", Bad Bunny

No hay que olvidar que hay artistas que se han mojado siempre, que han sido referentes en hablar y gritar a través de la música. Es el caso de Residente, que hace dos años sacó junto a la cantante palestina Amal Murkus la canción “Bajo los escombros”:

Por el juego de luz espontáneo que se refleja en el Mediterráneo
Y lo defendemos a pecho y espada,
Con el pañuelo en la cara
El invasor es un puerco, la clara
Porque aunque yo levante las manos, dispara
Pero resistimos con poca agua
Como los árboles de olivo vivimos
Y en nuestros hombros cargamos con todos los escombros
—"Bajo los escombros", Amal Markus y Residente

Muchos artistas se han unido al movimiento “No music for genocide”, un boicot a las plataformas de streaming musicales israelíes de las que quitaron su música, como muchos otros artistas hicieron con Spotify.

Parece ser que la compañía ya ha evitado la emisión de los anuncios de reclutamiento del ICE, alegando que fueron parte de una campaña del gobierno de Estados Unidos y que también se usó en otras plataformas, lavándose un poco las manos. Aunque llegan demasiado tarde y aunque siguen prevaleciendo sus intereses económicos, quiero pensar que estas acciones individuales funcionan y que el boicot ha tenido algo que ver en todo esto.

Mientras haya música, hay esperanza pero, sobre todo, hay resistencia.